¡Estás invitado!

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá

 

Tema: Todos están invitado a la celebración.
Objetos: Invitaciones, sombreros y regalitos para una fiesta. Tal vez un bizcocho para compartir con los niños.
Escritura: "Vayan al cruce de los caminos e inviten al banquete a todos los que encuentren. Así que los siervos salieron a los caminos y reunieron a todos los que pudieron encontrar, buenos y malos, y se llenó de invitados el salón de bodas" (Mateo 22:9-10 NVI).

¿Cuántos de ustedes han dado una fiesta? ¡Desde luego que lo han hecho! Todos hemos dado una fiesta en algún momento. Quizás fue una fiesta de cumpleaños o una fiesta en la cual se quedan a dormir en tu casa. Tal vez has hecho una actividad de día de campo o una fiesta de disfraces. No importa la clase de fiesta que des, da mucho trabajo el preparar la fiesta; ¿no es así? En primer lugar tienes que decidir la clase de fiesta que vas a dar. Después tienes que salir a comprar las decoraciones o hacerlas. Tienes que planificar los juegos que van a jugar y estar seguro de que tienes todo el equipo que necesitas para los juegos. Después tienes que decidir qué es lo que vas a servir e ir a la tienda a comprar los refrigerios. Cuando terminas de hacer todos los planes, tienes que hacer la lista de las personas que vas a invitar y enviar las invitaciones.

¿Alguna vez has planificado una fiesta y enviado las invitaciones pero nadie ha venido a la fiesta? ¡Oh, espero que no! Si eso ocurriera, ¿cómo crees que te sentirías? ¿Sentirías coraje? ¿Te sentirías herido? ¿Qué crees que harías?

Una vez Jesús contó la historia de un rey que hizo una fiesta, pero nadie llegó a la misma. En la historia de Jesús, el rey estaba celebrando el matrimonio de su hijo. Como él era el rey, y aquel era su único hijo, puedes imaginarte que la celebración iba a ser algo tremendo y que era un gran honor el ser invitado.

Todos los planes se habían llevado a cabo. La comida estaba preparada y las invitaciones habían sido enviadas. El día de la celebración había llegado, pero nadie se presentaba. El rey envió a sus siervos a ver dónde estaba la gente que había sido invitada y porqué no habían llegado. La gente comenzó a dar excusas sobre lo ocupados que estaban.

El rey estaba muy molesto, así que le dijo a sus siervos que salieran a las calles e invitaran a todos los que vieran a la celebración de las bodas de Su Hijo. Ellos hicieron exactamente lo que el rey les dijo y la Biblia dice que el salón de la celebración de boda se llenó de invitados.

En esta historia, el Rey es Dios y, desde luego, Jesús es Su Hijo. Dios va a tener una gran celebración para Su Hijo en el cielo y todos hemos sido invitados. No puedo imaginar porqué, pero algunas personas rechazan la invitación de Dios. Tú has sido invitado y espero que aceptes la invitación de Dios.

Querido Padre, gracias por invitarnos a estar contigo en tu celebración celestial. Si hay alguien aquí hoy que no haya aceptado tu invitación, oramos que hoy sea el día. En el nombre de Jesús oramos. Amén.

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